¿Conoces las claves de la declaración de la renta 2021? 

La declaración de la renta 2021 trae consigo algunas novedades y, como todos los años, dudas y matices que es necesario conocer para poder realizar este trámite de manera óptima y asegurarnos así tanto el cumplimiento adecuado de nuestras obligaciones como contribuyentes como el aprovechamiento de los beneficios que podemos obtener.

Por eso, desde la Cámara de Comercio de Madrid, analizamos las claves para comprender algunos aspectos que preocupan a nuestros seguidores y que se deben tener en cuenta a la hora de realizar la declaración de la renta 2021.

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Algunas complejidades de la declaración de la renta 2022 

Las medidas puestas en marcha para paliar los efectos económicos de la pandemia por la covid-19 han supuesto que algunos contribuyentes hayan pasado el 2021 en situaciones laborales atípicas, como los ERTE o recibiendo ayudas como autónomos, las cuales suponen algunos cambios, que detallaremos más adelante, a la hora de declarar la renta. 

Estos se suman a otras consideraciones que ya hace tiempo que se deben tener en cuenta a la hora de hacer la declaración de la renta, como son el contar con productos de inversión, aportaciones a planes de inversión y otros más novedosos, como la inversión en activos digitales o realizar inversiones de mejora en la eficiencia energética en nuestro hogar. 

Teniendo en cuenta estos aspectos, a continuación, resolvemos algunas de las dudas más frecuentes de los contribuyentes. 

Las claves de la declaración de Hacienda 

¿Quién está obligado a hacer la declaración de la renta 2021? 

En un ejercicio estándar, esta pregunta es fácil de resolver para la mayoría de ciudadanos: un trabajador con un solo pagador solo debe declarar si ha ganado más de 22.000 euros anuales. Pero, si en 2021 estuvo sujeto a ERTE, el umbral para tener que declarar es más bajo. 

En el caso de los trabajadores por cuenta ajena, deberán presentar la declaración de la renta aquellos contribuyentes cuyos ingresos superen los 22.000 euros anuales (en caso de tener un solo pagador) o 14.000 euros si se tratara de dos o más pagadores, siempre y cuando la cuantía del resto de pagadores supere los 1.500 euros anuales. 

Aquí, respondemos a esta primera cuestión. Si un trabajador ha estado en ERTE, se considera a instancias de Hacienda que ha tenido dos pagadores, luego el umbral se sitúa en 14.000 € y no en 22.000 €. Este hecho ha provocado que desde el año pasado la OBLIGATORIEDAD en IRPF haya aumentado en España de manera considerable. 

En el caso de los autónomos, están obligados a presentar la declaración en los siguientes supuestos: 

  • Aquellos con unos rendimientos económicos superiores a 1.000 euros anuales.
  • Si han tenido pérdidas patrimoniales de 500 euros o más en rendimientos de trabajo, capital o de actividades económicas.
  • Todos los que se acojan a la deducción por inversión de su vivienda habitual o por cuenta ahorro-empresa.

“Entonces… si no tengo obligación, ¿no puedo presentar mi declaración de renta? 

Para responder a esta cuestión, vamos a analizar la siguiente frase: “La renta se presenta cuando tienes obligación o cuando te interesa” Un trabajador puede tener únicamente un pagador y no llegar al umbral de obligatoriedad de 22.000 €. Imaginemos que durante el 2021 obtiene 19.500 € y que la empresa le ha retenido un 2%, ascendiendo dichas retenciones a 390 €. En ese caso, recomendamos consultar siempre el borrador de la renta emitido por el programa Renta Web. Si resulta negativa, es decir a devolver 390 €, al contribuyente le compensaría presentar la declaración, aun no siendo obligatorio.  

Soy trabajador por cuenta ajena, tengo un salario bruto de 37.500 € y me retienen un 19% IRPF. Mi declaración sale a ingresar, sin embargo, a mi compañera de trabajo con la misma categoría profesional y mismo salario bruto, le retienen un 15% IRPF saliéndole a devolver, ¿a qué es debido? 

Para responder a esta cuestión, vamos a tener en cuenta varios aspectos:  

En primer lugar, las retenciones de IRPF que aparecen en nuestra nómina son un adelanto que hacemos a Hacienda sobre lo que nos corresponderá pagar en la declaración de la renta.  

En la medida de lo posible, la empresa intenta aproximarse al pago final que debemos hacer. Nos calcula las retenciones, atendiendo tanto a la cuantía de nuestro sueldo bruto anual como a nuestras circunstancias personales y familiares. Luego, dos trabajadores con el mismo salario bruto anual pueden tener distinta retención si su situación personal y familiar es diferente. Podríamos imaginar que el primero es soltero y sin hijos y el segundo casado o con hijos. 

En segundo lugar, el IRPF contempla determinadas deducciones que nos podemos aplicar a nivel estatal (deducción por inversión en vivienda habitual, alquiler, donativos) y a nivel autonómico (cada Comunidad Autónoma tiene las suyas propias).  

Una recomendación que os hacemos es revisar detenidamente si tenéis derecho a alguna deducción autonómica, porque esta información no la traslada hacienda a los borradores y puede suponer un ahorro fiscal interesante. Por ejemplo, la Comunidad de Madrid contempla una deducción por gastos de educación, de escolaridad y de idiomas, y la Comunidad de Castilla la Mancha contempla una deducción por libros de texto

Cuando un familiar fallece, ¿quién debe de presentar su declaración de Renta? 

Según la legislación vigente, la obligación de presentar dicha declaración recae sobre los familiares más directos o en su defecto sus sucesores, ya que Hacienda endosa este trámite a los herederos legales. 

La declaración del fallecido debe presentarse siempre en la modalidad individual. Nunca se podrá optar por presentarla en modalidad conjunta con el viudo/a e hijos si los hubiese.   

Si el resultado de la renta es a pagar, Hacienda no pone ningún problema para recibir el dinero permitiendo el pago por los cauces habituales. Pero ¡ojo! Si la renta saliese a devolver, eso ya es “harina de otro costal”, ya que la obtención de la devolución resulta más complicada de gestionar y los sucesores del fallecido deberán cumplimentar el modelo H-100 (“solicitud de devolución de herederos”) y aportar determinada documentación. 

En definitiva, la declaración de la renta es una muestra de la complejidad que supone la gestión de la finanzas personales o empresariales, por eso optar por la formación como Técnico Superior de Administración de Finanzas en la Cámara de Comercio de Madrid es una opción que te abrirá muchas puertas tanto para una mejor gestión de tu economía como para acceder a oportunidades laborales relevantes.

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